Julio Emilio Chanquin Orellana
04 07 2026
“Hoy encomendamos el alma de este noble caballero al Señor, confiando en que su fe fervorosa lo conduce a la morada eterna.
Su vida fue testimonio de devoción y esperanza, y aunque su partida deja un vacío profundo, creemos que ahora descansa en la paz celestial, rodeado del amor infinito de Dios.
Que su recuerdo permanezca como luz y guía en los corazones de quienes lo amaron.”